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Cómo España está apostando por el talento extranjero para resolver su crisis sanitaria

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España validó 65,319 títulos universitarios extranjeros en 2025 – el 76,3% de todas las decisiones de reconocimiento académico emitidas ese año – según un nuevo informe del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

De esos, un récord de 30,303 fueron títulos médicos, convirtiendo a la atención médica en el mayor beneficiario del sistema de reconocimiento de títulos renovado de España.

Las cifras destacan una tendencia más amplia en toda Europa: a medida que las poblaciones envejecen y ponen tensión en los sistemas de salud públicos, los gobiernos recurren a profesionales formados internacionalmente para cubrir lagunas críticas. Los números de España son impresionantes en escala – casi el 80% de todas las aprobaciones en la categoría profesional fueron para médicos, superando con creces a las enfermeras (8.1%), psicólogos de la salud (3.1%) y fisioterapeutas (2.1%).

«La migración es un motor económico, un motor de conocimiento y un motor de transformación social. Es por eso que estamos comprometidos con la regularización de inmigrantes y también con mejorar el sistema de acreditación», dijo la Ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, citada en un comunicado de prensa.

El gobierno argumenta que desbloquear el sistema es una cuestión de justicia y eficiencia económica. El Ministerio ha logrado reducir el stock de solicitudes pendientes de 122,890 a 72,337 archivos entre octubre de 2024 y marzo de 2026, una caída del 41.1%. Además, por primera vez desde 2014, se resolvieron más solicitudes de las que se registraron.

Condiciones laborales favorables?

Sin embargo, el creciente peso de los médicos extranjeros reabre un debate fundamental sobre la planificación de la salud. Para Manuel Martínez-Sellés, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM), la clave no es el número absoluto de profesionales disponibles en el mercado.

«Existe una demanda estructural creciente de médicos debido al envejecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas y la expansión de los servicios de salud», explicó a Euronews por correo electrónico. Sin embargo, advirtió sobre un problema histórico. «Durante años, ha habido un cierto cuello de botella en la formación interna: el número de plazas MIR no ha crecido al mismo ritmo que las necesidades del sistema».

Martínez-Sellés insiste en que la estandarización no debe convertirse en una excusa para evitar reformas pendientes.

«Si las condiciones ofrecidas fueran adecuadas, no habría problema de falta de médicos», dijo, aunque reconoció que las mismas condiciones que pueden no parecer suficientes para un profesional español pueden ser atractivas para profesionales de otros países.

En su opinión, la contratación de médicos extranjeros «puede aliviar tensiones a corto plazo», especialmente en áreas que sufren una escasez crítica, pero «no constituye en sí misma una solución estructural».

El informe ministerial confirma que la mayoría de las aprobaciones provienen de América Latina. Colombia es el país con el segundo mayor número de resoluciones favorables (16,924), seguido de Venezuela, Cuba y Argentina. En este sentido, Martínez-Sellés subraya que el idioma común y la posibilidad de iniciar el proceso de manera telemática sin residir en España son factores clave al emprender este proceso.

Cómo ve el sector la llegada de profesionales extranjeros?

En respuesta a las críticas sobre una posible disminución de los estándares, el presidente de ICOMEM es categórico.

«La calidad de la formación médica varía de un país a otro, pero los procesos de acreditación existen precisamente para garantizar que los profesionales cumplan con los mismos estándares equivalentes», afirmó, agregando que cuestionar el origen de los médicos es un error, y el enfoque debería centrarse en la transparencia y rigor del sistema.

«La incorporación de talento extranjero debe verse como una medida complementaria dentro de una estrategia más amplia que incluya una planificación a largo plazo», dijo Martínez-Sellés.

Esa tiende a ser la opinión general en una profesión que, en general, parece haber recibido a los recién llegados con los brazos abiertos. Ese, al menos, es el caso de la búlgara Vangeliya Blagoeva Atanasova, que decidió hace años mudarse a Madrid con su esposo, un español que también es médico, por razones de conciliación familiar.

«Mi experiencia ha sido excelente, en el sentido de ser acogida por mis colegas», dijo esta especialista en Ginecología y Obstetricia, quien actualmente trabaja en el Hospital Materno-Infantil Gregorio Marañón, a Euronews. «Creo que es algo universal aquí, por lo que he hablado con otros colegas extranjeros».

El problema, destaca Martínez-Sellés, radica a nivel estructural. «No hay falta de médicos, sino falta de médicos dispuestos a trabajar en condiciones inaceptables». El presidente del Colegio Oficial de Médicos de Madrid señala la precariedad, la estacionalidad y la sobrecarga laboral que, paradójicamente, empujan a muchos profesionales españoles a emigrar.

El gobierno planea estandarizar los plazos legales de seis meses para 2027 y crear una Oficina Nacional de Reconocimiento Académico. Mientras tanto, el debate sigue abierto: ¿son las homologaciones una solución necesaria para fortalecer el sistema de salud o son simplemente una solución temporal que no sustituye una reforma profunda de las condiciones laborales y la planificación a largo plazo?