REPORTAJE:
Unidades de defensa antiaérea están encargadas de proteger el cielo sobre el sitio. En febrero de 2025, el impacto de un dron en el sarcófago de la central revivió el horrible recuerdo del accidente nuclear.
Gamin, Evgueni siempre había soñado con venir a Chernóbil. Sentado durante horas en el puesto de mando de una ametralladora móvil, el soldado a veces tiene tiempo de pensar en ello, mientras escudriña el cielo, con el cañón de su ametralladora apuntando hacia la frontera bielorrusa. Detrás de él, detrás de un trozo de bosque, se levanta la inmensa cúpula del sarcófago de la central nuclear. Bajo este arco, 400,000 m³ de desechos radiactivos. «Nuestro papel es interceptar los drones antes de que sobrevuelen la central», explica Evgueni. «Tenemos radares, pero lo principal se hace con los ojos y los oídos». Una misión altamente sensible de la cual se encargan las fuerzas especiales de la Guardia Nacional. Conocida por sus misiones de infiltración en el este, su unidad, Omega, también protege el cielo de Chernóbil desde 2024.
Albert Lores para «Le Figaro»
La zona de exclusión se encuentra precisamente en la trayectoria de los misiles y drones rusos que pasan por Bielorrusia, un estado satélite de Moscú, en dirección a Kiev u…





