Inicio Mundo Japón: nuevo actor estratégico en el Indo

Japón: nuevo actor estratégico en el Indo

32
0

En 2026, Japón actualizará su estrategia de seguridad nacional, ya revisada en diciembre de 2022. El contexto regional de seguridad ha empeorado nuevamente para Tokio, que se enfrenta a un triple frente autoritario y nuclear cuya solidaridad se profundiza, lo que hace temer una coordinación con implicaciones dramáticas para el archipiélago.

Al mismo tiempo, la tendencia de Estados Unidos a cerrarse en intereses nacionales cada vez más estrechamente definidos se intensifica. El enfoque decididamente transaccional y cínico de la segunda administración de Trump incita a Tokio a acelerar las inversiones en sus capacidades de defensa para aumentar su contribución a la alianza de seguridad que lo une a Estados Unidos y equilibrar los roles dentro de ella.

Este esfuerzo se acompaña de actividades decididas para diversificar sus socios de seguridad e intentar mantener las condiciones de un espacio indopacífico libre y abierto. Además de su propia defensa, Japón se ha convertido en un proveedor de seguridad en Asia y un socio estratégico indispensable, incluso para los europeos.

La amenaza de un conflicto sin precedentes

Las tensiones aumentan entre Japón y sus vecinos chinos, rusos y norcoreanos, mientras la guerra en Ucrania aviva el temor a un conflicto abierto en Asia.

China, riesgo número 1

China, que amenaza la integridad territorial del archipiélago, constituye la principal preocupación de seguridad para Japón. Desde 2012, los barcos chinos patrullan de manera casi permanente en las aguas adyacentes a las Islas Senkaku, en el Mar de China Oriental. Pekín busca desafiar el control japonés sobre estas islas que reclama. Estas incursiones, lideradas por guardacostas o pescadores en lugar del ejército chino, forman parte de una táctica de «zona gris», difícil de controlar sin arriesgar una escalada militar. Esta estrategia de erosión del statu quo se ve acompañada de incursiones navales y aéreas regulares, ejerciendo una presión constante sobre las Fuerzas de Autodefensa (FAD) japonesas.

Mientras que en 2000 los presupuestos de defensa de Japón y China eran equivalentes, en 2020 Pekín invierte cuatro veces más que Tokio en defensa, cuestionando fundamentalmente la relación de fuerzas y la capacidad disuasoria japonesa. La Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de 2022 califica a China como un «desafío estratégico sin precedentes».

En 2024 y 2025, la intensificación de las proyecciones navales y aéreas chinas en el Pacífico se ha acompañado de una mayor frecuencia de pasajes en los estrechos de Soya (o de La Pérouse), de Tsugaru, de Miyako y de Tsushima, rodeando el archipiélago japonés. Las provocaciones se multiplican: intrusiones en agosto de 2024 en los espacios marítimos y aéreos japoneses, primer paso de un portaaviones chino entre Yonaguni e Iriomote, instalación de una boya de vigilancia en la zona económica exclusiva (ZEE) japonesa en noviembre de 2024, y el despliegue simultáneo sin precedentes de dos portaaviones chinos en el Pacífico en junio de 2025.

[…] Un artículo completo se puede encontrar en la revista Preguntas Internacionales de abril-mayo de 2026.