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Este gigantesco rooftop de 8000 m² alberga un festival de música en Marsella

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En Marsella, algunos festivales se han convertido en verdaderos rituales de primavera. Y desde hace más de diez años, Le Bon Air claramente forma parte de aquellos que se esperan con entusiasmo. Del 22 al 24 de mayo de 2026, el evento electrónico retoma posesión de los espacios espectaculares de la Friche la Belle de Mai, con su famoso rooftop de 8000 m² que domina toda la ciudad. House solar, techno berlinés, jungle, baile funk, deep house o breakbeat: la programación navega entre grandes figuras internacionales y escena local ultra especializada. Una mezcla que define la identidad del festival y atrae cada año a miles de asistentes que acuden a vivir una de las experiencias musicales más intensas de Marsella.

Una programación entre leyendas de la electrónica y joyas underground

Este año nuevamente, Le Bon Air presenta una programación especialmente ambiciosa. Entre los artistas más esperados se encuentran la legendaria Ellen Allien, figura indispensable de la techno berlinés, pero también Palms Trax, conocido por sus sets de disco-house muy elegantes, o Pablo Bozzi, maestro de sonoridades híbridas entre trance y techno. El festival también destaca artistas que desafían los límites de los géneros como Miley Serious, LB aka LABAT o DJ Babatr. En cuanto a Marsella, varios colectivos emblemáticos también estarán presentes, como Metáfora Collectif, System Sol o Jetlag Gang, confirmando el interés del festival por valorar la escena local y las nuevas generaciones de artistas.

Un festival comprometido en un lugar icónico en Marsella

A lo largo de los años, Le Bon Air se ha consolidado como mucho más que un simple festival de música electrónica. Ubicado en los espacios atípicos de la Friche la Belle de Mai, antigua fábrica de tabaco convertida en templo cultural marsellés, el evento cultiva una verdadera identidad entre fiesta, arte y compromiso. El rooftop acoge una escena alimentada con energía solar, mientras que los puestos de restauración priorizan los productos locales y los circuitos cortos. Entre performances artísticas, happenings, escenografías inmersivas y pistas de baile abiertas hasta altas horas de la noche, el festival convierte literalmente a Marsella en la capital electrónica durante un fin de semana.