El presidente del Departamento de Administración de Canal+, Maxime Saada, anunció el domingo 17 de mayo que ya no desea que su grupo, el principal financiador del cine francés, continúe trabajando con los profesionales del sector que firmaron una petición en contra de su accionista de referencia, Vincent Bolloré.
“Viví esta petición como una injusticia hacia los equipos de Canal que se esfuerzan por defender la independencia de Canal+, y en toda la diversidad de sus opciones. En consecuencia, ya no trabajaré, no deseo que Canal trabaje con las personas que han firmado esta petición”, afirmó Maxime Saada durante una intervención en el margen del festival de Cannes.
Publicada el lunes en vísperas del 79º festival de Cannes, la petición firmada por personalidades como Juliette Binoche y Swann Arlaud denuncia “la creciente influencia de la extrema derecha” en el cine a través del conservador millonario Vincent Bolloré, que enfrenta una revuelta en el sector editorial liderada por unos 200 autores publicados por Grasset.
En su discurso, Maxime Saada asegura que esta tribuna califica al equipo de Canal+ de “cripto-fascistas”. “Pues bien, no tengo ganas de trabajar con personas que me acusan de cripto-fascista, lo siento, para mí existe un límite”, declaró en el tradicional “brunch de los productores” organizado por Canal+ en Cannes.
La tribuna expresaba preocupación por la intención del grupo Canal+ de adquirir la totalidad del capital de UGC, la red de salas de cine de la cual adquirió el 34% en septiembre, y hasta ahora apenas ha tenido eco entre los profesionales del sector, muchos de los cuales tienen dificultades para percibir un cambio en la línea ideológica de Canal+ mientras se preocupan por una disminución general de los fondos.
Según un acuerdo firmado en enero de 2025, el grupo Canal+ se comprometió a destinar hasta 170 millones de euros al año para el cine francés hasta el 2027, frente a los 220 millones anteriores. Durante la proyección de la película en competencia “Paper Tiger”, de James Gray, el logo de Canal+ -que financia la película- fue abucheado varias veces cuando apareció en la pantalla durante los créditos.
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