El día de exposición de Franco Colapinto demostró la pasión del país por la Fórmula 1, a pesar de que ningún piloto argentino había conducido un coche de F1 en casi 20 años. El evento atrajo a más de medio millón de personas, agotando las entradas pagadas semanas antes y generando largas colas que rodeaban el parque Palermo. Aunque hubo problemas con la entrada al evento, una vez que los fanáticos se acomodaron en sus asientos, el evento se convirtió en algo más que una exhibición de automovilismo.
Colapinto, que condujo un Lotus-Renault E20 de 2012, fue aclamado por los aficionados mientras hacía su recorrido por las calles. Además, se puso un casco de los años 1950 y ondeó una bandera argentina desde el cockpit de un Mercedes Benz W196 Streamliner de Juan Manuel Fangio, lo que emocionó a los espectadores.
La jornada finalizó con otra sesión con el Lotus-Renault, donde Colapinto deleitó a los fanáticos con más acrobacias en la pista. A pesar de que el coche se incendió al final de la exhibición, el piloto logró divertirse y disfrutar del apoyo de los seguidores.
En resumen, el evento fue un éxito absoluto y dejó una marca imborrable en Buenos Aires, demostrando la pasión de Argentina por el automovilismo. Colapinto expresó su felicidad por el amor de los fanáticos y su deseo de que la Fórmula 1 no ignore el potencial del país.


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