Rabat – Como parte de su presencia continua en la Feria Internacional del Libro y la Edición 2026 (SIEL), el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha seguido dedicando un espacio significativo a los niños y su lugar en la vida pública. El sábado por la mañana, ese enfoque tomó otra forma interactiva a través de un programa diseñado y dirigido por los propios niños.
Organizado por la Comisión Regional de Derechos Humanos de Marrakech-Safi, la «Mañana de los Niños» de hoy puso a los jóvenes participantes en el centro del programa. La iniciativa tenía como objetivo hacer que los niños no solo reciban mensajes sobre sus derechos, sino que también los expresen a su manera.
Historias que hablan a los niños
La mañana incluyó lecturas de publicaciones diseñadas para audiencias más jóvenes. Producidos por el consejo, estos textos abordan cuestiones de derechos, dignidad y participación a través de narrativas simples.
Los niños no se sentaron como oyentes pasivos. En cambio, muchos reaccionaron a las historias, compartieron impresiones y asumieron el papel de narrador. El formato les permitió relacionarse con ideas que a menudo parecen distantes en entornos más formales.
Un escenario abierto a la expresión
El programa fue más allá de los libros. Breves obras de teatro, canciones y actuaciones culturales llenaron el espacio. Cada actuación llevaba un sentido de espontaneidad, con los niños cambiando entre roles como intérpretes y espectadores.
La atmósfera también atrajo a adultos. Las familias y los visitantes respondieron a las actuaciones, creando un momento compartido en lugar de una presentación unilateral. El intercambio se sintió directo, moldeado por la presencia y energía de los niños.
La cultura como lenguaje de derechos
El evento se basó en la cultura para abordar temas complejos. En lugar de explicaciones abstractas, las actividades ofrecieron a los niños herramientas para expresarse. A través de actuaciones y narraciones, dieron forma a ideas que de otro modo podrían permanecer fuera de su alcance.
Este enfoque refleja una dirección más amplia en el trabajo del consejo: llevar las discusiones sobre los derechos de los niños más cerca de la experiencia cotidiana. La cultura, en este contexto, se convierte en algo más que entretenimiento. Actúa como un lenguaje que los niños comprenden y remodelan.
Una forma diferente de participación
Lo que destacó durante la mañana no fue solo el contenido de las actividades, sino la posición dada a los niños. No siguieron un guion fijo, sino que interpretaron, reaccionaron y en ocasiones redirigieron el momento mismo, dando forma al flujo del programa a través de su presencia.
Este enfoque no vino aisladamente. A lo largo de SIEL, el CNDH ha dedicado consistentemente una gran parte de su espacio a los niños. Paneles, discusiones y formatos interactivos han vuelto a la misma pregunta: cómo ir más allá de la inclusión simbólica y permitir que los niños participen en conversaciones que les conciernen.
La «Mañana de los Niños» tradujo esa dirección en la práctica. En lugar de hablar sobre los derechos de los niños en términos abstractos, el evento creó condiciones donde esos derechos pudieran ser ejercidos.
En SIEL, este momento ofreció un mensaje claro. Cuando el espacio se abre de manera concreta, los niños no permanecen en los márgenes, sino que terminan avanzando, dando forma al intercambio y expresándose en formas que se sienten inmediatas y genuinas.




