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¿Soy descendiente de un nazi? En Alemania, un motor de búsqueda te permite saber si tus antepasados eran partidarios del partido de Adolf Hitler

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Desde el 2 de abril de 2026, muchos secretos de familia están saliendo a la luz en Alemania.

La revista Die Zeit, en colaboración con archivos alemanes y estadounidenses, ha puesto en línea un motor de búsqueda que permite consultar más de 12 millones de documentos del Partido Nacional Socialista (NSDAP).

Con un clic, cada ciudadano ahora puede verificar si sus antepasados fueron miembros del partido de Adolf Hitler entre 1925 y 1945.

Un éxito inmediato

La herramienta, impulsada por inteligencia artificial, ha registrado más de 2,6 millones de visitas en las horas siguientes a su lanzamiento.

Hasta ahora, tales investigaciones requerían largos trámites administrativos en los archivos nacionales. Ahora, basta con proporcionar un nombre y una fecha de nacimiento para ver la ficha de adhesión original.

Para muchas familias, el descubrimiento es impactante. Anita, una berlinesa, descubrió con asombro la tarjeta de membresía de su abuelo, «Opa Heinrich», un hombre que creía pacifista.

El historiador Fabien Théofilakis destaca en Le Monde «un desfase masivo entre la memoria familiar y la realidad histórica», ya que estos archivos a menudo rompen las leyendas construidas para ocultar la vergüenza o el silencio.

Adhesiones por convicción u oportunismo

Los historiadores recuerdan un hecho esencial: la adhesión al NSDAP nunca fue obligatoria y requería una firma y un consentimiento. En total, 10,2 millones de alemanes obtuvieron su tarjeta.

El motor de búsqueda permite distinguir dos perfiles: la adhesión antes de 1933, considerada un acto de convicción ideológica pura, y la adhesión después de 1933, que dependía más del oportunismo social o profesional.

Si estos documentos aún existen, es gracias a un acto de desobediencia heroica. En abril de 1945, mientras el régimen nazi ordenaba la destrucción de 65 toneladas de documentos comprometedores, Hanns Huber, dueño de una papelería en Múnich, optó por ocultar las fichas en lugar de triturarlas. Luego las entregó a las fuerzas estadounidenses en la Liberación.

Según la académica Aleida Assmann, «la represión ya no es posible». Si el descubrimiento puede ser doloroso, los historiadores recuerdan que nadie tiene la responsabilidad moral de los actos de sus antepasados.