Una sorpresa muy grande esperaba al jurado de The Voice para la gala de este sábado 25 de abril. Para esta última noche de las audiciones a ciegas, Nikos Aliagas cambió su rol de presentador por el de concursante.
Acostumbrado a acompañar a los talentos en los bastidores, esta vez se encontró bajo los reflectores. Con el micrófono en la mano, se sumó al juego de las audiciones a ciegas, un momento emblemático del programa.
Los coachs, que no estaban al tanto, no tardaron en reconocer la voz de quien ha estado animando el programa durante 15 años. Hubo alguna duda al principio. Amel Bent preguntó: «¿Es Garou o es Nikos?», mientras que Lara Fabian fue la primera en presionar su botón.
Todos los asientos se giraron durante la interpretación de Nikos de la canción «Métèque» de Georges Moustaki. «¡Pero canta bien!», exclamó Zazie, quien acompañó a su amigo Florent Pagny esa noche. «Es justo, es hermoso», destacó este último.
«Estoy tan nervioso, no es posible», dijo el presentador antes de subir al escenario. Y agregó: «No me arrepiento de estar aquí, pero estoy nervioso. Te juro que estoy nervioso». El animador reconoció: «He vivido prácticamente todos los puestos y situaciones de este programa, pero no esta».
En las redes sociales, algunos se preguntaron cuál sería el papel de Nikos en las próximas etapas de la competencia: «¿Tendrá que enfrentarse en las batallas contra otros talentos ahora?». El presentador no eclipsará a los talentos ya que esta «audición» no fue una participación real en la competencia, sino una puesta en escena imaginada para sorprender a los coachs y televidentes con motivo de la 15ª edición.





