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Reportaje: Leif Ove Andsnes y la música de Geirr Tveitt

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Los melómanos, al igual que los intérpretes, saben bien que descubrir un rincón desconocido u olvidado de un repertorio siempre tiene un sabor especial. Es todo un mundo estético, lleno de promesas y emociones nuevas que se abre ante nosotros. Para el pianista noruego Leif Ove Andsnes, este choque ocurrió durante su infancia con la música de su compatriota Geirr Tveitt.

En un país donde Edvard Grieg es una figura de referencia nacional en música clásica desde hace más de un siglo, Geirr Tveitt ha desarrollado un lenguaje totalmente personal, sin equivalente hoy en día. Nacido en 1908, Tveitt desarrolló desde muy temprano un interés por las armonías complejas, explorando desde sus primeras composiciones todas las posibilidades de escalas y sus diferentes modos, desde escalas melódicas con nombres evocadores como jonio, dórico, frigio, lidio… Los años de juventud en Leipzig y París, donde el compositor se encontró con figuras como Honnegger, Villa-Lobos, Boulanger o Schoenberg, contribuyeron a forjar su estilo único. Sus obras dejan entrever influencias como Bartok, Debussy o Stravinsky.

De regreso en Noruega, Tveitt se apasiona por el folclore de su país. Originario de Bergen, el músico recorre los fiordos, especialmente el de Hardanger donde posee una granja en el pueblo de Norheimsund. Un territorio sinónimo de inmensidad, donde el choque de elementos como hielo, agua, bosques y cascadas ha inspirado desde hace mucho a los artistas locales. Tveitt colecciona numerosas canciones folclóricas, las cuales luego se dedica a arreglar y orquestar en una obra prolífica.

Pero el destino puede ser cruel a veces: en 1970, su granja en Norheimsund es destruida por un incendio y más del 80% de su obra se va en humo, limitando drásticamente la difusión y transmisión de sus creaciones. Solo quedan unos pocos fragmentos dispersos de manuscritos, consumidos por las llamas y amenazando con desintegrarse al menor roce. En consecuencia, el compositor ordena a sus hijos que desechen lo que queda, una instrucción a la cual su hija Gyri se niega rotundamente a cumplir. Los fragmentos se conservan cuidadosamente bajo plástico, testigos de un genio creativo excepcional que Tveitt, quebrantado, abandonaría hasta su muerte en 1981. A pesar de algunos lanzamientos discográficos posteriores confidenciales, especialmente en el sello noruego Simax, la obra de Tveitt parecía destinada a permanecer para siempre en la sombra.

Pero sin contar con el compromiso apasionado de Leif Ove Andsnes, quien desde los años 90 llevaba en su interior el deseo de grabar una monografía dedicada por completo al compositor. Andsnes elaboró un programa, donde la pieza central es la monumental Sonata N°29 – «Sonata Etere», que considera la pieza para piano solo más ambiciosa jamás escrita por un compositor noruego, alrededor de la cual agregó una selección de canciones folclóricas, acompañadas en algunas por la cálida y frágil voz de su hermana Solveig. Tras 35 a 40 conciertos dados en dos años de gira internacional, culminando con una actuación antológica en el Carnegie Hall, el pianista nos ofrece a través de esta grabación el retrato fascinante de un compositor singular, capaz de parir colores musicales raramente escuchados hasta ahora.

El pasado febrero, Qobuz se embarcó en un viaje para encontrarse con el pianista y Gyri Tveitt. Un viaje entre Bergen y Norheimsund en la granja histórica de Tveitt, para comprender mejor la singularidad de este músico. En el intenso frío de los fiordos, el mar y las montañas se encuentran y la belleza engendra las más hermosas epifanías creativas.