La omnipresencia de Léa Seydoux, esperada en «Gentle Monster» de Marie Kreutzer y en «L’Inconnue». Marion Cotillard también debería tener múltiples apariciones en la Croisette con «Karma» de Guillaume Canet, presentada fuera de competición, y «Roma Elastica» de Bertrand Mandico.
Por su parte, Adèle Exarchopoulos defenderá «Garance» de Jeanne Herry, presentada en competición, y también «Mariage au goût d’orange» de Christophe Honoré en la selección Cannes Première. Gilles Lellouche, Benoît Magimel, Daniel Auteuil, Pierre Niney y Pio Marmaï también deberían subir las escaleras varias veces durante esta edición.
Detrás del prestigio de la alfombra roja, esta concentración de caras familiares vuelve a cuestionar el funcionamiento del cine francés. El Festival de Cannes, escaparate mundial del séptimo arte, también refleja una industria que sigue apostando por un círculo restringido de actores ultra identificados, que se han vuelto esenciales para la visibilidad y a veces para la financiación de las producciones francesas. Una dinámica identificada por nuestros colegas de «Télérama» en una de sus portadas en febrero pasado. Esta famosa «Lista A» de actores «banqueables» y populares parece confirmarse una vez más en Cannes.





