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Banquetes del Canon francés: música, terruño y convivialidad seducen cada vez más a los franceses a pesar de los ataques de la izquierda.

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En toda Francia, los banquetes del Canon francés atraen a miles de participantes. Entre productos locales, variedad francesa y encuentros, estos eventos festivos de 80 euros fidelizan a un público cada vez más numeroso en busca de convivencia.

Para participar en un banquete del Canon francés, hay que contar con aproximadamente 80 euros. Un precio que los habituales parecen dispuestos a pagar sin dudarlo para disfrutar de un concepto que atrae cada año a más franceses. En todo el país, estas grandes mesas que combinan gastronomía local, música y convivencia suelen estar completas regularmente.

En el menú, productos locales, queso, carne, vino y canciones populares francesas están en el programa. Todo ello en un ambiente festivo que a veces reúne a varios miles de participantes. El entusiasmo no disminuye, como en Montélimar.

David, de 52 años, descubrió el Canon francés hace un año. Desde entonces, ha estado asistiendo regularmente a estos eventos, siendo este el 13º banquete al que asiste: «He seguido esto un poco por todas partes, me hace bien, me recarga. De hecho, es mi burbuja de aire».

El hombre aprecia especialmente el principio de las grandes mesas donde los asientos se asignan al azar: «El hecho de comer en la mesa, estar sentado de manera aleatoria, comer con personas que ni siquiera conoces».

Una fórmula que favorece rápidamente los encuentros. Algunos desconocidos incluso se convierten en verdaderos amigos.

Enlaces creados a lo largo de los banquetes

El año pasado, durante el festival de los Canoneros en Molières, David asistió solo. En el lugar, entabló amistad con varios participantes. Este año, decidieron regresar juntos.

«Hemos tomado un alojamiento común, vamos a comer juntos. Eso es el Canon francés: descubrir regiones, conocer nuevas personas, divertirse con alegría y buen humor alrededor de buenos productos de nuestras tierras».

El espíritu de convivencia es precisamente lo que más atrae a los fieles del evento.

«No se habla ni de política ni de fútbol»

Vanessa, madre de familia y habitual de los banquetes, viene sobre todo para disfrutar de un momento sencillo y relajado. Con una regla esencial según ella: «Es como las comidas familiares: no se habla de política, no se habla de fútbol. Solo estamos aquí para relajarnos».

Y para relajarse, los participantes también pueden contar con el ambiente musical. Entre plato y plato, se invita a los comensales a bailar, cerca de su mesa o frente al escenario.

En cuanto a la música, el Canon francés apuesta por los grandes clásicos de la variedad francesa. Joe Dassin, Édith Piaf y el imprescindible Michel Delpech marcan el ritmo de estas largas noches festivas donde el compartir y la convivencia son las palabras clave.