El festival de bandas bate un nuevo récord con más de 50,000 visitantes durante el fin de semana. El ambiente amigable y los voluntarios movilizados confirman la vitalidad de un evento intergeneracional ahora imprescindible en la primavera del suroeste.
Las últimas barreras retiradas, el equipo guardado, era hora de hacer un primer balance este martes con el presidente del festival de bandas, Gilles Boyer.
«Tenemos los primeros números y esta edición marca un nuevo récord con una estimación de más de 50,000 personas durante el fin de semana. El récord anterior era del 50º festival, con 46,000 visitantes. Este año, comenzamos muy fuerte desde el viernes por la noche, pero en realidad, sin ser muy visible, tuvimos más entradas el sábado. Y es una buena señal porque demuestra que el público estaba bien distribuido por todo el lugar», aprecia el presidente.
De hecho, si algunos lugares siguen siendo muy concurridos, como el claustro, desde la Plaza de los Argentiers hasta el estacionamiento de Square Lestage, los nuevos espacios acondicionados en los últimos años también han encontrado su público.
La seguridad ante todo
A pesar de algunos robos reportados, «otra satisfacción es el ambiente festivo que reinó todo el fin de semana, sin mayores incidentes para lamentar». «El haber invertido tanto en seguridad, eso se nota. De hecho, ya lo vemos en los primeros comentarios de los espectadores que nos agradecen por ello, por la bienvenida, también por los baños. Todos pudieron pasar buenos momentos, todas las generaciones», destaca el presidente del festival en Gers.

Volviendo también a la alerta de tormentas que puso fin al festival el domingo por la tarde, Gilles Boyer no está resentido. «No podíamos haber tomado otra decisión. Es lo menos malo. El concurso de todos modos pudo llevarse a cabo en el escenario. Es mejor haberlo hecho así y pasar del lado que al revés. Todo se hizo de manera concertada. Las autoridades tuvieron en cuenta nuestra experiencia.»
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En cuanto a la seguridad, desde que llegó a la presidencia de la asociación organizadora, Gilles Boyer no ha sido preservado de los contratiempos. «Primero fue el terrorista, hace dos años, luego la tormenta del sábado por la noche, el año pasado, y la tormenta del domingo…»

A pesar de todo, se mantiene sereno. «El servicio de seguridad conoce bien el terreno. Con los gendarmes, todos trabajan bien juntos. Con las cámaras, las intervenciones son muy rápidas. Todo lo que hacemos en materia de prevención da sus frutos. También se ve en los controles de alcoholemia. De más de 3,000 realizados, solo hay unos cuarenta positivos».
Todas estas satisfacciones se basan en la experiencia de los organizadores y en el compromiso de los 450 voluntarios.
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«Realizan un gran trabajo. Es muy importante para una asociación como la nuestra. Algunos tienen mucha presión y todos hacen lo mejor posible para que todos, todas las generaciones que participan en el festival, sean felices. Una vez más, es el ADN del festival.»
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