El panameño Mariano Rivera forjó su historial que lo llevó al Salón de la Fama con casi dos décadas de dominio, la mayoría llegando en la novena entrada.
Como cerrador de los Yankees, Rivera consiguió 652 salvados en su legendaria carrera, fijando un récord en las Grandes Ligas que probablemente esté firme durante muchos años.
Pero ¿qué tal si Rivera estuviera iniciando su carrera en las Grandes Ligas en estos momentos? ¿Recibiría la oportunidad de acumular esa cantidad de rescates? Basado en la manera en que varios clubes están empleando a sus mejores brazos en el bullpen últimamente, eso parece poco probable.
«Los enfrentamientos particulares están opacando el rol tradicional de cerrador», señaló un ejecutivo de la Liga Americana. «Como aficionado no me gusta, pero es una estrategia que tiene bastantes fundamentos».
Eso no significa que el rol de «cerrojero tradicional» haya desaparecido completamente. Mason Miller de los Padres ha sido el mejor relevista en todo el béisbol, y cada una de sus primeras 11 presentaciones esta temporada ha llegado en una situación de rescate o en el noveno episodio con el partido empatado.
Y los otros 24 equipos? Para algunos, la manera en que utilizan su relevo ha sido cualquier cosa menos tradicional.
Tras los primeros 23 partidos del 2026, 86 lanzadores han conseguido al menos un rescate, la mayor cantidad en cualquier temporada desde el 2000. El próximo total en cualquier año durante los últimos 25 años se vio en el 2022, cuando 77 lanzadores se apuntaron al menos un rescate a estas alturas de la temporada.
«Estamos tratando de encontrar oportunidades de acudir a nuestros mejores brazos, los mejores para conseguir outs, contra los mejores bateadores del otro equipo, porque esos son los momentos apremiantes», explicó un directivo del Joven Circuito. «Sea emplear al mejor relevista en la octava entrada porque enfrentará la parte gruesa de la alineación o enviar a un opener para asegurarnos de que se enfrente con la parte alta del lineup, eso sería más importante que emplearlo en la novena entrada contra los bateadores 7-8-9.»
La manera en que la mayoría de los equipos emplea el bullpen no parece ser simplemente una moda; ha sido un patrón durante las últimas campañas.
«Creo que el rol tradicional del séptimo, octavo y noveno episodios todavía puede ser posible si cuentas con las piezas correctas», indicó el dirigente de los Diamondbacks, Torey Lovullo. «Pero con la manera en que se arman los bullpens hoy en día, pienso que todos tienen un rol versátil. Es algo realmente, comparándolo con hace 20 años… nadie lo hacía; el cerrador esperaba hasta la novena entrada».
En cada una de las últimas cuatro temporadas, más de 200 serpentineros registraron al menos un salvado, algo que jamás había sucedido antes del 2022. En dicho año, también se vio un récord de 130 relevistas consiguiendo múltiples rescates, parte de un tramo de cinco años (2021-2025) que vio a por lo menos 112 lanzadores consiguiendo múltiples salvados en cada temporada — las mayores cinco cantidades en la historia de las Grandes Ligas.
El año pasado, ocho equipos tuvieron a por lo menos seis serpentineros con múltiples rescates, igualando el total de conjuntos que vieron lo mismo entre el 2000 y el 2017.
Arizona encabezó a todos con nueve relevistas con múltiples salvados, mientras que un total de 17 lanzadores de las Serpientes consiguieron al menos uno — ambas ahora marcas en las Mayores. Las lesiones definitivamente fueron un factor en ambas cifras, pero el gerente general de los Diamondbacks, Mike Hazen, reconoció que el «cerrojero tradicional» se está convirtiendo en algo del pasado.
«Ya no se ven los días de acudir a un cerrador tres días seguidos en abril», declaró Hazen. «Ya nadie hace eso, así que todos necesitan tener a un taponero suplente para que lance en esa clase de situaciones. Aquí no es diferente, pero no creo que quieras más de dos o tres — y definitivamente no quieres 17.»
Un ejecutivo de la Liga Nacional señaló el tiempo de Andrew Miller con los Yankees y Cleveland como el punto de despegue en este aspecto. Luego de una exitosa campaña como taponero de Nueva York en el 2015, Miller pasó al rol de «apagafuegos» al año siguiente cuando los Bombarderos adquirieron a Chapman, quien venía de cuatro convocatorias como cerrador de los Rojos.
Miller se convirtió en un arma versátil para el manager de Nueva York en ese entonces, Joe Girardi, quien acudía al zurdo en cualquier situación desde el sexto capítulo en adelante, con frecuencia empleándolo contra la parte gruesa de la alineación. Cuando Miller fue traspasado a Cleveland a mediados del 2016, el piloto Terry Francona empleó la misma estrategia con el zurdo.
«La situación más importante en el partido puede surgir en la séptima, octava o novena entrada – y hasta antes», dijo el directivo del Viejo Circuito. «Muchas veces, pensando en cómo maximizar cuántas veces puedes ganar en una estadía en casa, una gira o una serie se dicta empleando a un lanzador diferente en el noveno episodio basado en la parte de la alineación, los bateadores emergentes disponibles y otros factores».
Varios relevistas durante los años se han visto más cómodos lanzando solo en situaciones de rescate, aunque a eso se le ha restado importancia con la evolución de cómo se emplea el bullpen. Los relevistas se han utilizado de manera diferente en las Ligas Menores, impidiéndoles desarrollar una «mentalidad de cerrador» que tantos de sus antecesores tuvieron.
«Hay ciertos muchachos que tienen un régimen, una rutina bien establecida», declaró un directivo de la Americana. «Chapman es un buen ejemplo; quiere lanzar en la novena. Tiene fijo en su mente que ese es el momento más importante para que él entre — para conseguir esos últimos tres outs. No hay nada que le puedas decir, hacer ni explicar para que cambie de opinión. Los jugadores deben estar de acuerdo, y creo que comienza en los niveles más bajos. Recalcarles a los jugadores, ‘Te emplearemos de una manera en la que puedas conseguirnos outs importantes’. Es algo que debe comunicarse constantemente.»
El contar estadísticas como los salvados puede ser un gran factor en las audiencias de arbitraje salarial, que podrían motivar a los lanzadores a ansiar por oportunidades de rescate. Pero la «cultura de evolución», como lo calificó un ejecutivo del Joven Circuito, ha comenzado a convencer a los jugadores de que enfrentar la parte gruesa de una alineación en el octavo capítulo podría ser la verdadera situación de «rescate».
«Si en el octavo inning, tu mejor relevista enfrenta a una combinación de [Aaron] Judge, [Giancarlo] Stanton y [Ben] Rice, ese es un mejor resultado que lanzar en la novena entrada contra la parte baja del lineup de los Yankees», explicó un ejecutivo de la Americana. «Pienso que estamos en una fase de transición; se está convirtiendo en algo común hacerlo de esa manera, pero sigue siendo una obra en progreso.»


