El viernes 17 de abril, Rodez ganó a Amiens (3-2) y sumó dos victorias en casa en cuatro días, después de vencer a Troyes (2-1), fortaleciendo sus posibilidades de participar en los play-offs.
Dos victorias en cuatro días
La temporada de Rodez está por definirse, pero la semana pasada será recordada. Los dirigidos por Didier Santini confirmaron su buen momento con dos triunfos en cuatro días en el estadio Paul-Lignon. Primero impresionaron ante Troyes (2-1), el líder, que fue superado por el entusiasmo y la intensidad de los locales.
El viernes 17 de abril, a pesar del cansancio, volvieron a ganar contra Amiens (3-2), un equipo de la parte baja, en un partido emocionante. A pesar de ir perdiendo al descanso luego de abrir el marcador rápidamente, los jugadores de Rodez remontaron en el segundo tiempo gracias a sus goleadores, Ibrahima Baldé y Taïryk Arconte. La noche fue aún más emocionante de lo que el marcador final sugiere, ya que los Picards estrellaron dos veces la pelota en el travesaño, mientras que el Raf fue desafortunado al pegar dos veces en el poste y ver dos goles anulados por fuera de juego. Una semana llena de emociones fuertes.
Cada vez más cerca de los play-offs
Entre esas emociones, la esperanza está presente. Gracias a sus dos victorias, Mathis Magnin y sus compañeros han fortalecido sus posibilidades de llegar a los play-offs, acercándose al top 5 e incluso al cuarto puesto, que les daría la ventaja de jugar la primera eliminatoria en casa antes de una posible confrontación con el tercer clasificado. Tras la victoria de Reims contra el Red Star (3-2) el sábado 18 de abril, Rodez tiene ahora la misma cantidad de puntos que ambos equipos, lo que promete una lucha apretada hasta el final.
Con una racha invicta de 17 partidos, los sang et or y sus seguidores pueden disfrutar de un emocionante sprint final. La próxima oportunidad será contra Laval el viernes, seguida de la prestigiosa visita de Saint-Étienne, en un estadio con entradas agotadas desde hace varias semanas.
Una comunión con el público
Más allá de los números, los dos partidos de la semana estuvieron marcados por la comunión entre los jugadores de Rodez y su público. Paul-Lignon resonó con el apoyo en ambos encuentros, tanto para animar la remontada contra Troyes como para apoyar en los altibajos frente a Amiens. El partido del viernes incluso fue acompañado de un bullicio alegre, con largos minutos de ola en la segunda mitad, seguido de celebraciones sabrosas al final del pitido.
(Fact Check: El contenido fue traducido sin alterar el significado original del artículo)




