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Deporte: esta búsqueda de la perfección puede llevar al burn

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Dans las tribunas, se ven las medallas. En los vestuarios, se ve mucho más a menudo el agotamiento. Un estudio de Magicfit realizado en 450 atletas de alto nivel muestra que aquellos que presentan un perfil muy perfeccionista tienen un riesgo de burn-out deportivo aproximadamente dos veces mayor que los demás. Psychologies.com también señala que varios estudios publicados en 2015 encuentran fuertes vínculos entre las obsesiones perfeccionistas y el agotamiento profesional. Sin embargo, en muchos clubes, apuntar a la perfección sigue siendo presentado como la única vía hacia el rendimiento.

Lo que revelan estas cifras de manera implícita es el deslizamiento del perfeccionismo deportivo hacia lo que los investigadores denominan perfeccionismo maladaptativo: miedo pánico al error, autocrítica permanente, dependencia de la mirada del entrenador. En cambio, un perfeccionismo adaptativo se fundamenta en estándares elevados pero acepta el error como algo normal. El blog Psychology Today describe cómo, en muchos deportistas, este perfeccionismo tóxico se inculca desde la infancia a través de la cultura de entrenamiento, mucho más que por el temperamento inicial. Es ahí donde comienza el camino hacia al agotamiento.

El perfeccionismo deportivo: cuando la exigencia se convierte en una trampa

Psychology Today relata historias de atletas que crecieron con entrenadores obsesionados por la precisión «robotizada», marcada por insultos. Algunos escuchaban frases como: «Estás haciendo perder el tiempo a todos», o «No eres digno del espacio que ocupas en la sala». Otros oían: «No te irás hasta que lo hagas perfectamente». El objetivo era la actuación; el mensaje recibido era más bien «nunca seré lo suficientemente bueno». La ansiedad por la actuación se instala entonces de manera precoz.

Psychology Today destaca otra trampa: estos entornos castigan el error sin ofrecer métodos concretos para progresar. El atleta debe ser perfecto, pero no sabe cómo lograrlo. Como resultado, surge el miedo a intentarlo, bloqueo del aprendizaje, lesiones por la repetición impuesta. Brain-Zone describe el burn-out deportivo como una mezcla de agotamiento físico y emocional, desinterés por el deporte y sensación de fracaso duradero después de un estrés prolongado y sin una recuperación adecuada.

De la búsqueda de seguridad al burn-out deportivo y a la identidad quebrantada

Para muchos jóvenes, la búsqueda de la perfección se convierte en una búsqueda de seguridad: «debo ser perfecto para evitar la ira, la vergüenza, el banquillo de suplentes». Cuando toda la identidad deportiva se resume en «soy lo que gano», cada error amenaza la autoestima. Brain-Zone recuerda que este terreno favorece el burn-out, diferente al sobreentrenamiento: en el sobreentrenamiento, se fuerza más para mejorar el rendimiento; en el burn-out, ya no se tiene ganas de pisar el estadio.

Después de la carrera deportiva, la dramaturgia no termina. Psychology Today describe cómo la voz del entrenador se convierte en una autocrítica brutal: «¿Por qué sigues fallando?», «No perteneces aquí», «Nadie querrá trabajar contigo». Muchos exdeportistas se sumergen en una hiperproductividad laboral, incapaces de descansar sin sentirse culpables, y se unen a los perfiles de burn-out profesional descritos por Psychologies.com. El perfeccionismo simplemente cambia de terreno.

Salir del círculo perfeccionismo-burn-out en deportistas

Las soluciones existen. Magicfit destaca la auto-compasión y la regulación emocional: aprender a hablarse a uno mismo como a un compañero de equipo, introducir el error en el entrenamiento como material de trabajo, no como una falta moral. Para un atleta, esto puede implicar establecer objetivos de progresión en lugar de perfección, y recibir seguimiento con un psicólogo del deporte o un médico especialista en deporte ante los primeros signos de desencanto o insomnio.

Queda la dimensión colectiva. Psychology Today concluye: «Debemos dejar de considerar el sufrimiento de los atletas como problemas personales de salud mental de los cuales ellos son los únicos responsables, y enfrentar directamente la cultura normalizada de abusos y la crisis ética que causan estos problemas». Brain-Zone va en la misma dirección al llamar a los clubes y federaciones a integrar el acompañamiento psicológico en los proyectos de rendimiento. Cambiar la forma de entrenar no solo protege contra el burn-out; también asegura el rendimiento a largo plazo.