El 29 de marzo pasado, en el Journal du Dimanche, Franck McCourt reveló lo que había estado guardando durante años. «Queremos encontrar el socio estratégico adecuado,» declaró, añadiendo que «alcanzar el siguiente nivel requerirá inversiones adicionales.» La fórmula es diplomática. El significado es claro: McCourt está buscando a alguien para tomar las riendas. Doce días después, nombró a Stéphane Richard como presidente delegado, un ex CEO de Orange, con experiencia en operaciones de apertura de capital pero sin experiencia en fútbol.
Durante años, McCourt había mantenido la misma línea en cada visita a Marsella: el club «no está en la agenda.» El período de marzo-abril de 2026 entierra este discurso.
A lo largo de estos años, McCourt ha estado discretamente buscando posibles inversores. Según La Provence, ha estado abierto a una venta total, siempre y cuando el precio sea aceptable.
Sin embargo, la valoración de McCourt para el OM de 1.2 mil millones de euros es considerada fuera de mercado. El PSG fue vendido por unos 40 millones de euros en 2011, mientras que el Lyon fue adquirido por 840 millones.
Según Goal.com, McCourt podría vender por 500 millones de euros o considerar la entrada de un accionista minoritario por 400 millones. Sin embargo, luego de cuatro años de negociaciones, aún no hay ofertas concretas.
McCourt ha invertido 750 millones de dólares desde 2016 para cubrir deudas y déficits del club. Sus activos personales se estiman en 1,5 mil millones de dólares en 2026.
Las pérdidas del club han aumentado drásticamente en los últimos años, superando los límites acordados con la UEFA. El objetivo de generar 100 millones de euros en ventas durante el verano de 2026 se vuelve más desafiante tras la eliminación de la competencia europea.
El empresario Rodolphe Saadé ha estado en el centro de las especulaciones, pero hasta el momento no ha realizado una oferta. Arabia Saudita, por su parte, parece haberse dirigido hacia el Lyon en lugar del Marsella. También se considera probable la entrada de un fondo de inversión estadounidense como inversor minoritario. Por ahora, la situación parece estar en un punto muerto, sin ofertas concretas sobre la mesa.





