Un intento de recopilar datos de geolocalización de los usuarios de Internet resultó en una acción legal infructuosa, mostrando cómo las empresas tratan de sortear las leyes de protección de datos en Europa. La polémica surgió cuando se intentó identificar la ubicación de los usuarios de Europa, principalmente los provenientes de España y Estados Unidos. A pesar de los esfuerzos, el intento fue anulado debido a discrepancias en las regulaciones de protección de datos.





