Inicio Mundo Agricultura bretona: cómo la internacionalización redefine los mercados y las estrategias

Agricultura bretona: cómo la internacionalización redefine los mercados y las estrategias

30
0

En un contexto internacional inestable, marcado por conflictos, tensiones comerciales y reconfiguraciones geopolíticas, la agricultura bretona debe adaptarse constantemente. Reunidos en una mesa redonda, varios actores importantes de la agroalimentación compartieron su análisis de los mercados mundiales.

Las industrias bretonas altamente expuestas internacionalmente

Para las empresas bretonas, la exportación no es una opción, sino una necesidad. Laurent Favreau, director general internacional de Sodiaal, señala que el 27% de la facturación de la cooperativa se genera en el extranjero, lo que equivale a casi 650 millones de litros de leche valorizados fuera de Francia. Aunque Europa sigue siendo la principal base, América del Norte, Asia y Oriente Medio ocupan un lugar estratégico.

Una lógica seguida por Le Gouessant. «La internacional representa 800 millones de euros de facturación», destaca Hervé Hirdel. La empresa exporta a 70 países, con una fuerte presencia en Europa, Asia y Oriente Medio, especialmente en productos nutricionales para la crianza.

En la industria porcina, Samuel Clément destaca la magnitud de los flujos: 4 millones de cerdos sacrificados y exportaciones a unas cincuenta naciones. Europa absorbe las piezas nobles, mientras que Asia sigue siendo un mercado clave para los productos congelados, especialmente en China, Filipinas y Corea.

Crisis recurrentes y necesidad de agilidad

Todos coinciden en que las crisis se suceden y obligan a una adaptación permanente. Desde la llegada del Covid, las empresas han tenido que hacer frente a cierres de mercados, variaciones en el consumo y mayor inestabilidad.

Las tensiones geopolíticas amplifican estas dificultades. La guerra en Ucrania ha cerrado el mercado ruso, que representaba hasta el 20% de ciertos volúmenes. Más recientemente, China ha impuesto aranceles de hasta el 25% a ciertas carnes europeas. Las fluctuaciones monetarias, especialmente relacionadas con el dólar, añaden una capa adicional de incertidumbre.

«Es necesario ser ágil y constante», resume Laurent Favreau. Para él, la mejora de la calidad sigue siendo una salida viable, especialmente en mercados como China u Oriente Medio.

Pero las limitaciones no son solo comerciales. Hervé Hirdel destaca la dependencia de los costos de producción, especialmente en envases y transporte, directamente relacionados con el precio del petróleo. «Debemos pensar a largo plazo», subraya, en un momento en que algunos países tienden a relocalizar sus producciones.

Diversificar y asegurar los mercados

Ante estos desafíos, la diversificación de los mercados se convierte en una estrategia central. «Siempre estamos buscando alternativas», explica Samuel Clément. Asia sigue siendo crucial, pero las empresas exploran nuevos mercados para limitar los riesgos.

Más allá de los mercados, toda la organización de las industrias está evolucionando. Las crisis sanitarias, como la peste porcina africana, o las tensiones logísticas cuestionan ciertos modelos. Sin embargo, la exportación sigue siendo esencial: «Si nos privamos de ella, tendrá un costo para el consumidor francés», señala Olivier Manceau antes de la mesa redonda.

Para los participantes, la internacionalización sigue siendo un impulsor de rendimiento. «Si tenemos éxito internacionalmente, mejoramos», estima Laurent Favreau, destacando el efecto de entrenamiento en la competitividad global.

Thierry Pouch: una agricultura en un momento estratégico

Como testigo destacado, el economista Thierry Pouch sitúa estos testimonios en una perspectiva más amplia. «Nadie anticipó estos choques», observa. Ahora, la variable geoestratégica debe integrarse en todas las decisiones agrícolas.

Según él, la agricultura francesa está en un momento crucial. El envejecimiento de los productores, la pérdida de competitividad y la dependencia de los insumos presentan numerosas debilidades. Los abonos y enmiendas representan solos entre el 12 y el 13% de los costos, y su suministro podría volverse problemático a medio plazo, en un contexto de tensiones internacionales y restricciones a la exportación, especialmente desde China.

Los acuerdos de libre comercio también forman parte de esta reconfiguración. La aceleración de las negociaciones, especialmente con el Mercosur, refleja una voluntad europea de asegurar sus suministros y mercados. Pero estos acuerdos plantean preocupaciones, especialmente sobre las condiciones de producción y la trazabilidad de los productos importados.

Como muestra la asimetría de los flujos comerciales, la Unión Europea exporta principalmente productos transformados y servicios, mientras que importa materias primas agrícolas, lo que aumenta las tensiones en ciertas industrias.

Finalmente, Thierry Pouch hace hincapié en un punto clave: la demanda mundial sigue siendo dinámica, especialmente para las proteínas animales. Pero el poder adquisitivo de los consumidores y las incertidumbres económicas condicionarán los mercados.

Entre limitaciones y oportunidades

Entre los testimonios y el análisis económico, surge un claro reconocimiento: la agricultura bretona se desenvuelve en un entorno cada vez más incierto, pero conserva ventajas.

Capacidad de adaptación, diversificación de mercados, mejora de la calidad: los factores existen. Resta por ver si las políticas públicas, tanto nacionales como europeas, permitirán consolidar estas estrategias en un mundo donde la economía agrícola está ahora indisolublemente ligada a los equilibrios geopolíticos.

Personaliza tus noticias agregando tus ciudades y medios favoritos con Mon Actu.