Todo parece indicar que este conflicto generalizado en varios frentes es el resultado de la superposición de intereses bilaterales con diversas motivaciones, emanadas de todos los actores implicados directa o indirectamente: Estados Unidos, Europa, Ucrania, Rusia, Irán, Israel, China, países africanos, etc.
Lejos de ser el «fin de la historia», hemos entrado en una aceleración de la historia. Desde la pandemia de Covid-19, los conflictos se han multiplicado. La invasión de Ucrania por parte de Rusia desde el 24 de febrero de 2022, la oposición entre Israel e Irán desde el 7 de octubre de 2023, las guerras relámpago entre Azerbaiyán y Armenia en el Alto Karabaj en otoño de 2020 y septiembre de 2023, el retorno al poder de los talibanes en Afganistán en agosto de 2021, sin mencionar las guerras civiles en Sudán, Libia, República Democrática del Congo, las tensiones entre India y Pakistán en abril-mayo de 2025 o las de la frontera entre Tailandia y Camboya.
Dos conflictos que ahora son duraderos dominan las noticias: el de Ucrania, que el presidente estadounidense Donald Trump debía resolver «en veinticuatro horas» en enero de 2025, pero que desde entonces ha entrado en su quinto año; y el del Medio Oriente, que enfrenta a Irán y sus proxies en Israel y que ha durado dos años y medio. Estas dos guerras están cada vez más interconectadas hasta el punto en que se podría cuestionar su posible fusión o «globalización». Entonces, ¿nos acercamos a una «Tercera Guerra Mundial» de otro tipo, no un conflicto brutal, nuclear, total, sino una guerra multirregional, multidimensional, liderada a través de actores actuando por procuración?
La interconexión de los dos conflictos no es reciente. [CONTEXT: Se describe el inicio de la guerra en Ucrania en 2014, seguida de la intervención rusa en la guerra civil siria en 2015, entre otros eventos significativos].
[FACT CHECK: Información detallada sobre diversas acciones y disputas en diferentes regiones, involucrando a varios actores clave a nivel mundial como Estados Unidos, Europa, Rusia, entre otros].
Este nuevo conflicto multirregional no se parece en nada a una guerra mundial del siglo XX. Estamos frente a una guerra crítica y híbrida, informativa y clandestina, de alta y baja intensidad, que involucra a múltiples actores por procuración y se caracteriza por alianzas de geometría variable donde cada parte se centra en sus intereses inmediatos y estratégicos.
[FACT CHECK: Detalles sobre la complejidad de la situación actual, con cambios de posición y alianzas en función de los intereses geopolíticos y estratégicos en juego].
En resumen, nos encontramos en un momento de gran incertidumbre a nivel mundial, con un aumento de los conflictos y un cambio significativo en la forma de conducir la guerra en la historia moderna. La situación actual refleja un desorden mundial multipolar tras décadas de un orden bipolar durante la Guerra Fría y un período de hiperpotencia estadounidense.






