Desde un punto de vista geopolítico, estamos presenciando el fin del orden internacional dominado por Occidente, así como el ingreso a un mundo fragmentado, multipolar y conflictivo donde la potencia bruta, ya sea militar o económica, prevalece sobre las reglas e instituciones internacionales que han estado vigentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Estas transformaciones se reflejan en la multiplicación de focos de tensión, desde la guerra en Ucrania hasta las rivalidades entre Estados Unidos y China, pasando por las crisis en el Medio Oriente con puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz en las últimas semanas, que concentran importantes intereses energéticos y militares.
Todos estudiamos historia y geografía en la escuela secundaria, pero el mundo ha cambiado tan rápidamente que aquellos formados en la década de 1980 o antes aprendieron un orden internacional que ya no existe.
Desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y la desaparición de la Unión Soviética en 1991, hasta las guerras en Yugoslavia en la década de 1990, los ataques del 11 de septiembre de 2001, la crisis financiera de 2008 y la guerra liderada por Rusia contra Ucrania desde 2014 hasta 2022, los referentes geopolíticos se han desplazado profundamente.
Es complejo y, para simplificar, el cómic «La Guerre des voisins» (Dargaud, 2025) de Mikko utiliza la analogía de un edificio donde se encuentran todos los países del mundo, siendo los continentes los pisos y los conflictos como peleas vecinales.
Las nuevas complejidades del mundo se explican como si el planeta fuera un inmenso condominio donde cada país sería un apartamento y la asamblea de propietarios se convertiría en la Asamblea de las Naciones Unidas.
La propuesta puede causar risa, y el humor está presente en el álbum, sobre todo a través de clichés y estereotipos en los que Canadá no se salva, pero tiene la ventaja de simplificar de manera efectiva los desafíos contemporáneos en la política internacional.
A través del cómic, se abordan de manera didáctica y humorística temas tan diversos como el conflicto israelí-palestino, las tensiones entre India y Pakistán, la guerra liderada por Rusia en Ucrania, el cambio climático, así como la influencia de las redes sociales, los mecanismos de la economía internacional y las guerras culturales.
La analogía del edificio resulta útil para simplificar los problemas del mundo.
Los desafíos ambientales del planeta se convierten así en la gestión de residuos, apartamentos sobrecalentados y problemas de agua en el edificio.
Es interesante señalar que el álbum destaca acertadamente que la geopolítica actual no se puede comprender sin las redes sociales, que se han convertido en verdaderos medios mundiales.
Las redes sociales y sus algoritmos pueden fomentar una especie de globalización del populismo y la extrema derecha.
No solo se trata de las redes sociales, sino también de las grandes empresas de tecnología, cuyo tamaño, influencia y peso económico superan a varios países.
Hemos escuchado mucho sobre las GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) en Estados Unidos, pero en China tenemos las BATX (Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi), que también ejercen una enorme influencia, sin olvidar a NVIDIA, actor central en inteligencia artificial y que actualmente está entre las mayores capitalizaciones bursátiles a nivel mundial.
¿Cómo podemos explicar el conflicto israelí-palestino desde una perspectiva histórica que abarque desde la época romana hasta propuestas recientes sobre Gaza, como la asociada a Donald Trump donde Gaza se convertiría en una especie de «Riviera del Medio Oriente», es decir, un área turística con hoteles de lujo?
¿Cómo podemos explicar el uso de la inteligencia artificial para transformar imágenes de líderes autoritarios, incluso por ellos mismos, en figuras cristícas o caricaturas animales de sus oponentes?
Quizás a través del humor y los cómics podemos comprender mejor los trastornos de los últimos años, desde el poder geopolítico de los gigantes tecnológicos hasta el auge del populismo, que sigue siendo complejo.
A veces, el cómic y el humor nos ayudan a ver las cosas con más claridad.





