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Actualizado: 22.04.2026, 18:29 horas
Por: Sylvia Staude, Judith von Sternburg, Michael Hesse

Decenas de miles de caracteres entre dos tapas de cartón siguen siendo perturbadores en la era digital. En el «Día Mundial del Libro», una mirada a lecturas arriesgadas, empoderamiento a través de la lectura y escritos amargos.
‘El nombre de la rosa’
El escritor Umberto Eco una vez contó que la idea de un pergamino envenenado fue una de las causas para escribir su obra maestra ‘El nombre de la rosa’. En esta novela, el joven monje Adson y su maestro William de Baskerville se enfrentan a un plan celestial que parece llevar al apocalipsis. Desde el primer día, se topan con un monje asesinado. William, conocido por sus habilidades detectivescas, debe resolver el caso. La biblioteca, situada en el Atrio y solo accesible por el bibliotecario y su fiel suplente, es un laberinto infinito, siguiendo el modelo de la Biblioteca de Babel del escritor argentino Jorge Luis Borges. Numeras trampas evitan que los intrusos entren. El drama se desarrolla en siete días. Ya hay indicios de que se trata de la implementación fría del plan del Apocalipsis de Juan, que involucra abrir el séptimo sello del libro cósmico, desencadenando la catástrofe. Sin embargo, Adson y William descubren un motivo: es el único ejemplar de la «Poética de Aristóteles ‘Sobre lo Cómico’, que desencadena el miedo y los asesinatos. El anciano y decrepito bibliotecario Jorge de Burgos, quien conmemora al escritor Borges, teme una anarquía de risas y quiere mantener el libro peligroso en secreto ante el mundo. El monje que descubre el misterioso libro es envenenado por sus páginas. Al final, la biblioteca vigilada por él arde en un fuego celestial.
‘Conexión’
La situación para Dana, una joven afroamericana de Nueva York en 1976 en la novela ‘Conexión’ de Octavia E. Butlers, no es agradable: algo (un ancestro en peligro de muerte) la arrastra al año 1815, a una plantación de esclavos. Un cuchillo y aspirina ayudan un poco, pero lo que realmente marca la diferencia es que puede leer. Su ancestro blanco, un niño enfermo en 1815, no se cansa de que le lea. Sin embargo, enseñar a leer a los niños negros está prohibido, ya que eso les permitiría aspirar a una vida mejor. Los libros no lo son todo, pero son mucho.
‘La abadía de Northanger’
En ‘La abadía de Northanger’ de Jane Austen, la joven de 17 años Catherine disfruta demasiado leyendo novelas góticas y tiene po…Síguenos en Google


