Un pequeño gesto que brinda un gran servicio a la ciencia. Al registrar la cantidad de moscas, avispas o polillas nocturnas en su placa de matrícula, cada automovilista francés puede participar en un amplio estudio, lanzado este lunes 13 de abril, para comprender mejor el preocupante declive de estos pequeños animales.
«Es solo cuestión de segundos al comienzo de un viaje, y unos segundos al final del mismo», promete Grégoire Lois, subdirector del programa de ciencias participativas Vigie-Nature en el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN).
Los automovilistas participantes deben descargar la aplicación «Bugs matter», limpiar su placa de matrícula antes del viaje, y luego tomar una foto al llegar. Con la ayuda de la inteligencia artificial, la aplicación contará el número de impactos de insectos voladores en la placa. «Tenemos la oportunidad de realizar un muestreo absolutamente masivo. (…) La idea es tener miles y miles de participantes que recorran millones de kilómetros», explica el científico.
Esta estudio participativa, importada de Gran Bretaña, está co-organizada en Francia por el MNHN, la Oficina Francesa de la Biodiversidad (OFB) y las asociaciones Office pour les insectes et leur environnement (Opie) y Noé.
Los científicos han elegido la placa de matrícula en lugar del parabrisas porque es de tamaño idéntico en cada vehículo y permite obtener datos comparables. Estos datos podrán alimentar artículos científicos, permitiendo a los investigadores documentar y comprender mejor el declive de las poblaciones de insectos, debido a la agricultura intensiva (especialmente a la utilización de pesticidas) pero también a la contaminación o al cambio climático.
Un estudio publicado en 2017 en la revista PLOS One, que abarcaba zonas naturales protegidas en Alemania, concluyó un colapso de más del 75% en la biomasa de insectos en 27 años.
«Tenemos datos que nos indican que las poblaciones de insectos están disminuyendo», pero los insectos «desempeñan roles extremadamente importantes en el funcionamiento de los ecosistemas», recuerda Colin Fontaine, investigador en ecología en el MNHN y el CNRS.
Polinizan parte de los cultivos destinados a nuestra alimentación y permiten la reproducción de plantas con flores, alimentan a otros animales (especialmente a las aves), contribuyen al reciclaje de materia orgánica o limitan la proliferación de plagas agrícolas de las que se alimentan.
Vigie-Nature, que cuenta con 120,000 participantes, ha lanzado varios observatorios participativos, dirigidos a naturalistas (como el seguimiento de aves comunes), al público en general (observatorio de abejorros, operación mariposas, aves de jardín …) o a profesionales (agricultores, gestores de espacios verdes …).





