El Eurovisión llega a Viena y la ciudad lo lleva a lo grande.
Después de Mozart y los valses, llegan los destellos y las canciones cursis. Viena acoge Eurovisión 2026, que comienza este martes, con una ambición muy seria detrás de la fiesta: transformar el concurso en una gigantesca operación de promoción turística y cultural.
12.05.2026, 21:26 Ouerdya AIT ABDELMALEK, Viena / AFP
Templo de la música clásica, Viena se prepara para recibir a los amantes de la variedad en la gran fiesta de Eurovisión, donde espera aprovechar aún más su reputación como destino cultural y musical. «Todas las ciudades que han acogido Eurovisión en los últimos años han mostrado una evolución particularmente positiva en términos de crecimiento económico y creación de valor», señaló la adjunta del alcalde de la ciudad, Barbara Novak, durante una conferencia de prensa, encantada con esta vitrina ofrecida a la capital austriaca.
Con 20 millones de pernoctaciones y 8,9 millones de visitantes en 2025, la ciudad de dos millones de habitantes ya es uno de los destinos más populares de Europa, un atractivo que va más allá de sus mercados navideños y su famoso concierto clásico de Año Nuevo. Con Eurovisión, se esperan decenas de miles de personas adicionales que recorrerán las calles de la antigua capital imperial en comparación con mayo del año pasado.
Y para frecuentar sus hoteles, restaurantes, tiendas, museos, etc. «Esto genera una actividad importante en muchos barrios», destaca el municipio interrogado por la AFP, aunque, por el momento, no quiere hacer proyecciones sobre los posibles impactos. «Un estudio detallado será publicado después del evento», agrega una portavoz.
Sin embargo, precisa que la asistencia en Bolonia en 2025, donde 500,000 personas participaron en la semana de Eurovisión, habitantes incluidos, representa su referencia. La ciudad había gastado 36 millones de euros en la acogida de la competición.
Viena, con finanzas en rojo, gastó 22,6 millones, un tercio menos, gracias a sus «excelentes infraestructuras existentes», según el municipio, comenzando por la sala de conciertos de 16,000 plazas que pone a disposición del concurso.
«Cruceros musicales, yoga y destellos: Viena entra en modo Eurovisión.»
Con 170 millones de televidentes en todo el mundo, sin contar las redes sociales, «es una oportunidad única para alcanzar nuevos públicos y reforzar nuestra imagen internacional», considera el ayuntamiento, que espera vender la postal de «una ciudad abierta, moderna e inclusiva», además de ser «una capital mundial de la música».





