El Palais des Festivals aún no había visto su primera escalera montada en mayo, cuando la prensa internacional publicó su primer titular sobre el 79.º Festival de Cannes. El cine francés, informan numerosos titulares extranjeros, está preocupado por el creciente poder de la extrema derecha en el país.
La víspera de la apertura del festival, en Liberation, cerca de 600 profesionales del sector, actores, directores, productores o técnicos, alertaron sobre el riesgo de una «toma fascista del control del imaginario colectivo». Junto a Juliette Binoche, Adèle Haenel o Swann Arlaud, denunciaron la toma de UGC por Vincent Bolloré. Vivendi posee desde septiembre el 34 % del capital del tercer circuito de salas de cine en Francia, con la ambición de tomar el control total para 2028. Y este «imperio mediático» está acusado de «promover una ideología reaccionaria de extrema derecha», según recuerda el sitio californiano.
UGC y el CNC, ¡demasiado es demasiado!
Así, explica Linkiesta, en Italia, el multimillonario estaría presente en toda la cadena cinematográfica: financiamiento, producción, distribución y difusión. «Un problema aún más preocupante, ya que Bolloré no oculta su defensa de un ‘proyecto civilizado’.





