Avec un nom largo como Siwa Économat Redeyef & Begayer, este colectivo franco-tunecino merece algunas explicaciones.
En nuestra serie de nombres imposibles de recordar, a menos que se practique mucho, nombramos a: Siwa Économat Redeyef & Begayer (SERB). Un animal mitológico de cuatro cabezas, los conocimos hace poco durante la inauguración del tercer lugar, por ahora anónimo, del artista plástico Guillaume Fosse, vecino del cajero automático Biocoop de la estación de Perpiñán. Invitados esa semana por otro tercer lugar de Estagel llamado «La Remise» y representados por Soledad Zarka, SERB desplegó un programa de itinerancia en el departamento para apreciar esta experiencia en forma de laboratorio artístico y alquímico.
El preludio de la Primavera Árabe
Es con Yagoutha Belgacem, de origen tunecino que vive en París y trabaja en producción artística, con quien escuchamos sus explicaciones sobre las cuatro entidades que conforman el colectivo. La génesis parte de la ciudad de Redeyef. Una ciudad seta que creció alrededor de las minas de fosfato. Obrera, comprometida, sindicalizada, cosmopolita, la revuelta de 2008 en Redeyef, a raíz de las corrupciones en la compañía de fosfatos de la cuenca minera de Gafsa, fue seguida en todo el país. Un movimiento popular para combatir las desigualdades que dejaban a Túnez exhausta, preludio de las múltiples Primaveras Árabes que surgirían. Por lo tanto, Yagoutha regresó a casa en 2011, aprovechando ese viento de libertad portador de esperanza para una juventud marginada y afectada por el desempleo. ¿Qué mejor lugar que Redeyef, en este torbellino de la protesta, para encontrarse con la población, los artistas tunecinos y sus 24,000 habitantes autogestionados, una especie de comuna tunecina, y participar en este laboratorio político, artístico, donde se entrelazan: música, teatro, danza, cine, video, performances…
Peligroso para el poder establecido
Un trabajo a largo plazo, donde los pastores, los albañiles, los obreros dejan las herramientas cotidianas para tomar el bendir, el daf (grandes tambores), la flauta gasba y cantos impregnados de mística sufí. Siwa es este laboratorio, la asociación que gestiona entre París y Gafsa, en Túnez, esta línea editorial singular. Fue en 2014 que emprendieron la rehabilitación del Economato de Redeyef (antiguo almacén de los obreros) para transformarlo en un lugar de vida alternativo y de creaciones abiertas a todos. Un modelo, destaca Yagoutha, para muchas otras asociaciones, en movimiento perpetuo, inclusivo para la población y, por lo tanto, peligroso para el actual poder establecido, que no duda en entorpecer el buen funcionamiento del conjunto.
Sincrétismo musical
La actuación de SERB que tuvimos el placer de disfrutar durante la inauguración del tercer lugar «sin nombre» incorpora la música tradicional tunecina con rasgos experimentales electro-noise aportados por la última de las cuatro entidades: Begayer. Grupo de músicos ruidistas y experimentales de Grenoble, practicando la recuperación de objetos, la bricolaje instrumental y la cooperación artística desde 2023 con los músicos de Redeyef. Loup, cantante, multiinstrumentista, se divide en dos con sus compañeros tunecinos y sus punks de Grenoble para generar estas prácticas cruzadas que llegarán a nuestros oídos durante el concierto. Así obtenemos esta mezcla jubilosa de trance stambali (culto de posesión terapéutica), instrumentación tradicional bereber, canto sufí, baile embrujado sobre un fondo de electro-mix y polifonía de las arenas. Un sincretismo musical para descubrir para aquellos que no temen nada.

