El médico forense Carlos Casinelli entregó este jueves un testimonio central en el juicio de San Isidro. Diego Maradona habría agonizado durante aproximadamente doce horas antes de su muerte, el 25 de noviembre de 2020.
El examen del cuerpo y la autopsia revelaron varios elementos coincidentes: edema cerebral, coágulos cardíacos, derrame pleural, edema generalizado y signos de hipoxia. Para Casinelli, estos marcadores reflejan una agonía progresiva, no una muerte abrupta. La muerte ocurrió entre las 9 de la mañana y el mediodía. Esta estimación aclara las declaraciones hechas el martes por su colega Federico Corasaniti, quien mencionó coágulos cardíacos compatibles con un final prolongado.
Siete cuidadores en el banquillo de los acusados
La cuestión del período de agonía es el corazón del caso. Si se establece, cuestiona directamente la calidad de la atención médica prestada en la residencia de Tigre, donde el ex número 10 se recuperaba de una neurocirugía. Los abogados de varios acusados rechazan este escenario y defienden la idea de una muerte natural, vinculada a un organismo afectado por años de excesos.
Siete cuidadores comparecen desde mediados de abril: un médico, un psiquiatra, un psicólogo y enfermeros. Están acusados de homicidio con dolo eventual y enfrentan hasta veinticinco años de prisión. Cada uno desvía la responsabilidad hacia los otros profesionales. Las audiencias podrían extenderse durante varios meses.

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