¿Cómo el tenis se convierte en un trampolín social para los jóvenes de los barrios?
¿Un deporte reservado para la élite?
Seamos honestos: el tenis nunca ha sido considerado un deporte popular. Durante mucho tiempo, ha estado reservado para la élite, para aquellos que podían pagar clases privadas, acceder a clubes selectos y costear equipos costosos. Incluso hoy en día, esa imagen persiste.
Veamos los números: un año de práctica cuesta entre 450 y 1,850 euros, sin contar las clases particulares. En comparación, el fútbol, más accesible, cuesta entre 230 y 1,000 euros y a menudo se puede practicar de forma gratuita en campos de juego de acceso libre. En la ciudad, las canchas de tenis son escasas y a menudo de pago, mientras que un simple balón es suficiente para jugar al fútbol.
Para un joven de un barrio popular, esta inversión a menudo está fuera de su alcance. A esto se suma otra barrera, más invisible pero igualmente poderosa: la idea de que el tenis simplemente «no es para ellos».
Sin embargo, algunos jóvenes rompen este techo de cristal. No solo acceden a la práctica, sino que la convierten en un verdadero trampolín para su futuro.
Un portador de valores fuertes, esenciales para la vida en sociedad
El tenis, al igual que otros deportes, se basa en principios fundamentales: disciplina, respeto por las reglas, manejo de la presión y capacidad para superarse. Impone una rigurosidad que moldea a quienes lo practican.
Estas exigencias tienen repercusiones más allá de la cancha. Al desarrollar su perseverancia y su espíritu estratégico, los jóvenes adquieren habilidades valiosas para su futuro profesional y personal.
Algunos caminos ilustran esta dinámica. Leyna Bey, que supo aprovechar su talento y seriedad para integrar el Programa de Jóvenes Talentos de BNP Paribas, un programa que le permitió obtener una beca y participar en numerosos torneos internacionales. Estas trayectorias demuestran que el tenis puede ser mucho más que un simple pasatiempo: es una palanca de éxito.
La historia de Yassin: https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:7297574101055885312
Un pasaporte para la apertura y el encuentro
El tenis también ofrece una oportunidad única: la de evolucionar en entornos que, sin él, serían inaccesibles.
Algunos jóvenes descubren por primera vez torneos profesionales, visitan instalaciones prestigiosas o interactúan con figuras del deporte mundial. El encuentro entre jóvenes de La Courneuve y Roger Federer es un ejemplo destacado. Este tipo de experiencias va más allá de la práctica deportiva: abre perspectivas, cambia representaciones y alimenta ambiciones.
Informe de Tennis Legend sobre Roger Federer en Fête le Mur La Courneuve: https://youtu.be/3N9pF4Gw6ak
Otros se benefician de oportunidades educativas sin precedentes, como Yassin Azehaf, formado inicialmente en el sitio Fête le Mur en Pau, que se integró en la Academia French Touch y ahora continúa sus estudios en los Estados Unidos. Por su parte, Rahma, originaria de La Courneuve, pudo recibir apoyo en su educación y ahora es médica. Estas experiencias transforman trayectorias y abren puertas que, de lo contrario, hubieran permanecido cerradas.
El compromiso de empresas e instituciones: una palanca indispensable
Estos trayectos, estos éxitos, estas oportunidades no son fruto del azar. Detrás de cada joven que se desarrolla gracias al tenis, hay un compromiso colectivo. Empresas, instituciones, actores públicos y privados que han decidido invertir en estas iniciativas para darles sentido.
Si hoy en día los jóvenes de los barrios pueden pisar las canchas a las que nunca habrían tenido acceso, es porque organizaciones han optado por creer en ellos. Sin este apoyo, estas oportunidades simplemente no existirían.
Así que sigamos en esta línea. Continuemos abriendo el tenis a todos, convirtiéndolo en una herramienta de inclusión y ascenso social. Porque un joven que encuentra su lugar en una cancha, es un joven que, mañana, encontrará su lugar en la sociedad.







