La Unión Europea (UE) ha estado buscando fortalecer y hacer más coherente su política exterior y de seguridad. El Tratado de Lisboa estableció un alto representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, así como un nuevo cuerpo diplomático, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). A pesar de los avances realizados, en particular en la cooperación de defensa, la UE todavía está lejos de tener una política exterior coherente y eficaz, especialmente con la salida del Reino Unido, que ha reducido su peso económico, político y militar.
En un contexto internacional radicalmente cambiante, Europa ha tomado conciencia en los últimos años de la necesidad de actuar de manera más autónoma y decisiva. La inestabilidad en su vecindario se ha agravado por la política agresiva de Rusia y los desafíos planteados por el ascenso de China, mientras que el unilateralismo estadounidense de la presidencia de Trump ha minado la confianza en la Alianza transatlántica.
En este contexto, el alto representante Josep Borrell ha hablado de una Europa que debe aprender el lenguaje del poder: un terreno desconocido para una Unión cuyos principios fundamentales buscan superar la política de poder mediante la agrupación de las soberanías nacionales y un sistema basado en normas, definiendo su acción exterior por estos mismos principios. La política exterior y de seguridad sigue siendo principalmente una prerrogativa nacional, con herramientas de política económica como el comercio, la inversión, la competencia y la moneda única activadas a nivel europeo. El problema radica en combinar eficazmente todos los instrumentos de acción dentro de un marco coherente.
El presidente Biden ha comenzado su mandato anunciando el regreso de los Estados Unidos al multilateralismo y a una estrecha cooperación con sus aliados. Esto implica también un retorno a un liderazgo mundial, basado en valores democráticos compartidos. En general, los europeos han recibido con agrado la elección de Biden y su programa de renovación del compromiso estadounidense. Sin embargo, se preguntan si los cuatro años de «América primero» de Trump, que trató a sus aliados como adversarios en lugar de amigos, fueron una aberración o si la profunda polarización del sistema político estadounidense sigue amenazando con un retiro de Estados Unidos de la escena mundial y el sistema de alianzas construido después de la guerra.
PLAN – El fin de las ilusiones: las posiciones estadounidense y europea sobre China antes de Trump – El unilateralismo estadounidense: la competencia con China – China sigue en el corazón de la política exterior de Estados Unidos – ¿Cuál es el papel de Europa en esta lucha de poder? – Descubriendo el Indo-Pacífico
Hans Dietmar Schweisgut, secretario general del Centro Franco-Austríaco para el Acercamiento en Europa (CFA), fue embajador de la Unión Europea en Pekín entre 2014 y 2018.
Traducido del inglés por Cadenza Academic Translations




