El ex presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Gabriele Gravina, ha roto su silencio el domingo en las columnas de la Corriere della Sera, en su primera intervención mediática desde su renuncia tras la no clasificación de Italia para la Copa del Mundo 2026.
El líder de 72 años defendió a la federación, criticada tras este fracaso: «He dicho en varias ocasiones que no es justo que los resultados del equipo nacional determinen crisis políticas. La federación italiana promueve el fútbol, que tiene un impacto considerable en la sociedad. Piensen en los más de 800,000 menores que participan, en los proyectos con las escuelas, en los programas de inclusión… Sin olvidar los buenos resultados de los equipos nacionales jóvenes y del equipo nacional italiano».
«Quizás debería haber sido un mejor futbolista» ironizó Gravina sobre las críticas recibidas tras el fracaso de Italia en Zenica. «He fallado dos penales contra Suiza y tres ocasiones contra Bosnia, tiré un penal por encima y otro en el travesaño. Quizás debería haber entrenado más», bromeó el ex jefe del fútbol italiano. «Asumo mi responsabilidad. No cumplí la promesa hecha a los supporters italianos. Mi renuncia es un último acto de amor por el fútbol», agregó el presidente saliente.
¿Y si el único culpable fuera un adolescente de 14 años?






