El presidente Javier Milei anunció desde Israel a mediados de semana que su gobierno enviará un proyecto de reforma electoral al Congreso que, entre otros cambios, eliminaría las primarias PASO.
La reforma propuesta sacudiría radicalmente las elecciones de Argentina. Además de cambios en el financiamiento político, también introduciría la llamada regla de ‘Ficha Limpia’, que prohíbe las candidaturas de personas condenadas por corrupción.
El proyecto de ley de ‘Ficha Limpia’ es una política de larga data impulsada por varios partidos de derecha, especialmente PRO. Estuvo cerca de ser aprobada el año pasado, aunque tropezó en el Senado.
Bajo la regla, las personas condenadas en segunda instancia por delitos como la corrupción no serían elegibles para ser candidatos o líderes partidarios, lo que, por ejemplo, impediría que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner se postule para un cargo.
Sin embargo, el objetivo principal es eliminar a nivel nacional las primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Aunque se aprobó una ley en 2025 que las suspendía para las elecciones nacionales de ese año, su eliminación total aún no está confirmada.
El partido gobernante argumenta que las disputas de liderazgo y las candidaturas deberían resolverse sin intervención estatal o apoyo. El Ministro del Interior, Diego Santilli, afirmó recientemente que la eliminación de las PASO ahorraría «más de US$200 millones».
El gobierno de Milei dice que las PASO deben ser eliminadas, aunque algunos sectores ven más prudente suspenderlas nuevamente.
El presidente Milei anunció el impulso de la reforma en las redes sociales. Dijo que los cambios «pondrían fin a la impunidad» y dejarían de obligar a los argentinos «a pagar por las elecciones internas de la casta».
Milei argumentó además que un nuevo esquema de financiamiento evitaría que los políticos profesionales vivieran de fondos públicos, señalando que la reforma busca «poner fin al privilegio» en el ámbito político.
«El voto de cada diputado y senador en este proyecto de ley será muy revelador. Aquellos en contra dejarán en evidencia que ven la política como un negocio», dijo la diputada nacional de La Libertad Avanza Lilia Lemoine en sus redes sociales.
«Ningún partido político honesto puede oponerse a esta agenda. Este no es un año electoral. No hay excusas», coincidió el Secretario de Comunicaciones y Prensa, Javier Lanari.
Un equipo de gobierno, liderado por el asesor presidencial Santiago Caputo y la Secretaria Legal y Técnica María Ibarzábal Murphy, comenzó a trabajar en la iniciativa hace algunos meses.
El proyecto también endurece los requisitos para la creación y funcionamiento de partidos políticos. Para obtener el reconocimiento legal, los partidos tendrían que alcanzar un número mínimo de miembros, cumplir con una estructura formal y demostrar presencia en varios distritos.
Se establecen controles más estrictos para su existencia continua; podrían perder su reconocimiento si no realizan elecciones internas, participan en elecciones nacionales o alcanzan un umbral mínimo de representación.
Otro aspecto clave es el financiamiento de los partidos, con mayores controles y restricciones introducidas. Solo los partidos oficialmente reconocidos podrán recibir fondos estatales, mientras que se prohibirán las donaciones de fuentes anónimas o extranjeras, o vinculadas a sectores como sindicatos o concesionarios. Además, se establecerá un límite en las contribuciones privadas y se requerirá una mayor transparencia en el gasto de campaña.
La financiación pública se distribuirá en parte de manera equitativa y en parte según los votos recibidos, buscando equilibrar la representación y la equidad. También se establece que todas las transacciones deben procesarse a través de cuentas bancarias controladas, y se restringe la contratación de servicios extranjeros para evitar influencias externas.
El objetivo es limitar las contribuciones irregulares, garantizar una mayor trazabilidad del dinero y distribuir los fondos públicos con criterios más claros, combinando la equidad entre los partidos y el peso electoral.
El gobierno logró avanzar previamente con la reforma electoral, asegurando el apoyo del Congreso para la introducción de la Boleta Única de Papel (BUP) en las elecciones nacionales, que debutaron en las elecciones de mitad de período del año pasado.
El antiguo sistema de múltiples boletas sigue siendo válido en la Provincia de Buenos Aires, donde el peronismo derrotó a La Libertad Avanza en las elecciones provinciales de septiembre pasado.
– TIMES/PERFIL/NA





