El atletismo de Tucumán alcanzó un hito internacional este 2026 gracias a Jorge Larry. El corredor, oriundo de la ciudad de Concepción, tuvo un desempeño sobresaliente en la 130ª edición del Maratón de Boston, estableciéndose como el primer representante argentino en cruzar la línea de meta en la competencia más antigua y prestigiosa del mundo.
Boston: El «Santo Grial» del running
Correr en Boston no es para cualquiera. Es el maratón anual más antiguo del mundo, con su primera edición datando de 1897, y forma parte de los World Marathon Majors, el selecto grupo de las seis carreras más importantes del planeta. A diferencia de otros eventos, ingresar a Boston no es simplemente cuestión de inscribirse; la mayoría de los corredores deben demostrar tiempos clasificatorios extremadamente exigentes (conocidos como Boston Qualifiers), convirtiéndolo en una cumbre de excelencia tanto para atletas amateurs como profesionales.
Un desempeño élite
Larry completó los 42,195 kilómetros con un tiempo oficial de 2 horas y 33 minutos. Este resultado no solo lo colocó en la cima de la delegación nacional, sino que también reflejó una asombrosa consistencia técnica, manteniendo un ritmo promedio de 3:37 minutos por kilómetro a lo largo de todo el recorrido.
La carrera de Boston es conocida por su dificultad, especialmente en la sección de Newton Hills y en la famosa Heartbreak Hill. El atleta tucumano logró superar estos desafíos geográficos tras una preparación intensiva que incluyó cargas de entrenamiento de alto volumen y una estrategia enfocada en la resistencia mental.
A sus 47 años, este ingeniero electrónico de Concepción, Tucumán, ha logrado combinar una exigente carrera como gerente de producción en el sector metalúrgico con las demandas del deporte de élite. Padre de tres hijos y motivado por una curiosidad que lo lleva a explorar campos tan diversos como la fotografía y el aprendizaje de idiomas, Jorge Larry es una figura que desafía los moldes convencionales.
En el mundo del running, es conocido cariñosamente como «Loco,» un apodo que proviene de su método de entrenamiento particular: lejos de estructuras rígidas o planes detallados meticulosamente, Larry se basa en la autogestión y el entrenamiento basado puramente en la sensación. Para él, la pasión y la determinación son los verdaderos impulsores de su rendimiento, demostrando que es posible alcanzar la cima del atletismo mundial manteniendo un enfoque tan genuino como disciplinado.
Para el corredor tucumano, este resultado en Estados Unidos representa la culminación de un proceso de retorno al deporte después de años de priorizar su educación universitaria y su carrera profesional. Su participación en Boston se entendió como una forma de honrar valores personales como la perseverancia y la disciplina.
A pesar de los momentos de extrema fatiga entre los kilómetros 39 y 40, Larry se mantuvo enfocado, apoyándose en su experiencia previa y en el respaldo de su comunidad en Tucumán. El logro deportivo también tuvo un fuerte componente emocional, ya que dedicó este hito a la memoria de su padre, cuyo recuerdo fue la principal fuerza impulsora que lo llevó a través de los últimos metros de la competencia icónica.
Con este resultado, «Loco» Larry no solo eleva el prestigio del running en Tucumán, sino que también sienta un precedente de perseverancia para los atletas de la provincia, demostrando que el alto rendimiento es posible incluso al equilibrarlo con la vida profesional y familiar.
El recorrido, que pasa por varias ciudades de Massachusetts antes de llegar al corazón de Boston, es famoso por su dificultad técnica. El tramo final es particularmente temido debido a las Newton Hills, una serie de colinas que culminan en la legendaria Heartbreak Hill, donde el agotamiento físico y la pendiente ponen a prueba la resistencia mental de los competidores.







