Argentina está consolidando su posición como un mercado solar en la región basado en su madurez técnica y condiciones financieras mejoradas en comparación con años anteriores, después de superar los 7,900 MW de capacidad renovable instalada, de los cuales más de 2,500 MW corresponden a energía solar fotovoltaica.
«Argentina ha madurado muy rápidamente desde un punto de vista técnico, hasta el punto de que hoy está a la vanguardia técnicamente. Mientras tanto, en el lado financiero y macroeconómico, pasamos por momentos difíciles con el país en términos de estructuras de pago y una serie de complejidades, pero hoy es mucho más estable», reconoció Miguel Covarrubias, Director de Ventas LATAM en Jinko Solar.
«Entonces, el mercado está maduro, hay conocimiento técnico y experiencia en servicio, lo que hace que los proyectos en el país sean altamente viables tanto técnicamente como económicamente», dijo durante una entrevista celebrada en el marco de la Cumbre de Energía Futura (FES) Argentina.
Este escenario ya se refleja en la estrategia de la compañía, habiendo suministrado casi el 30% de todos los paneles solares actualmente operativos en el Mercado Mayorista de Electricidad de Argentina (MEM), representando el 36% de la capacidad fotovoltaica instalada, según datos oficiales de CAMMESA.
«Además, las condiciones están dadas en el país, y es un mercado prioritario para nosotros en LATAM, representando alrededor del 25% de lo que suministramos en la región el año pasado», señaló Covarrubias.
En este contexto, la bancabilidad de los proyectos solares está cada vez más vinculada al perfil del proveedor de tecnología. «Es clave», dijo Covarrubias, explicando que los bancos priorizan fabricantes con un sólido respaldo técnico y financiero.
Al mismo tiempo, la evolución tecnológica sigue empujando los límites de la industria. «Nuestro núcleo es competir a través de tecnología y eficiencia», dijo, refiriéndose a la nueva línea Tiger Neo 3.0, que permite salidas de 660-670 Wp en módulos que anteriormente alcanzaban alrededor de 620 Wp, sin aumentar su superficie.
Sin embargo, parte del mercado todavía busca salidas de energía aún más altas, lo que introduce nuevos desafíos. «Hay un segmento del 10-15% que aún busca módulos más grandes», explicó, refiriéndose a paneles que alcanzan 730-735 Wp, aunque estos implican mayores demandas logísticas e de instalación.
A pesar de estas complejidades, el mercado local ha demostrado capacidad de adaptación. Un ejemplo concreto es el parque solar El Quemado, desarrollado por la empresa energética estatal de Argentina YPF en Mendoza. El proyecto, que alcanzará una capacidad instalada de 305 MW, ya tiene 200 MW en operación e incluye más de 550,000 paneles.
«Esperábamos que hubiera más fallos y roturas durante la instalación, lo cual no sucedió», señaló Covarrubias, validando el rendimiento de módulos de formato más grande.
Mirando hacia el futuro, el crecimiento del mercado estará impulsado por nuevas oportunidades en almacenamiento de energía y regulación. Iniciativas como la licitación AlmaSADI, que prevé agregar 700 MW de BESS, junto con la continuación del Mercado a Término, están configurando un escenario de expansión.
Sin embargo, todavía hay aspectos por mejorar. «Hay margen de mejora vinculado a transmisión y baterías», dijo el ejecutivo, concluyendo que estos desarrollos permitirán «ampliar aún más la penetración de la energía renovable, especialmente la energía solar».



