Dubái ha construido una reputación como un oasis de estabilidad en la volátil región de Oriente Medio.
El segundo emirato más rico de los Emiratos Árabes Unidos se posicionó como un hub financiero seguro donde individuos de alto patrimonio neto podían invertir, administrar negocios y planificar a largo plazo con confianza.
Sin embargo, esa imagen cuidadosamente construida ha sido destrozada por la guerra en Irán.
Los ataques de misiles y drones iraníes a objetivos del Golfo provocaron un fuerte impacto económico, con los mercados bursátiles de Dubái y Abu Dabi perdiendo inicialmente $120 mil millones en valor.
Al mismo tiempo, el turismo se desplomó, la ocupación hotelera cayó al 20% y los vuelos hacia y desde el Aeropuerto Internacional de Dubái se redujeron en aproximadamente dos tercios.
A pesar de los ataques iraníes, la mayoría de los individuos de alto patrimonio no están abandonando Dubái; están diversificando.
La ciudad ha sido popular por una buena razón, ya que ha empujado los límites de la innovación y la ingeniería durante los últimos 50 años.
Si se mantiene el alto el fuego y la confianza regresa rápidamente, se espera que la ciudad se recupere rápidamente.




