En una entrevista concedida a Madame Figaro, Cécile de France reflexionó sobre un punto de inflexión para ella: dejar de querer gustar. Un distanciamiento que resuena con su papel en La Muñeca y esboza una visión tranquilizadora del feminismo.
En las páginas de Madame Figaro, Cécile de France describe una transformación profunda, en una entrevista libre y sincera. A sus 50 años, la actriz menciona un «nuevo ciclo», liberado de las expectativas que durante mucho tiempo han pesado sobre las mujeres. «Tengo hijos, tengo una vida, estoy liberada de los estereotipos», confiesa. Ahora, la cuestión de gustar ya no guía sus elecciones. Una evolución que experimenta como un alivio: «Sé que ya no necesito gustar. Puedo usar mi energía para mí misma, o para transmitir algo».
La Muñeca, un papel en sintonía
Esta reflexión encuentra un eco en La Muñeca, que ella eligió por su mensaje. Dirigida por Sophie Beaulieu, la película narra la historia de una muñeca que se convierte en humana y gradualmente descubre las expectativas impuestas a las mujeres. Atraída por el guion, Cécile de France destaca la singularidad de su directora: una cineasta comprometida, pero que privilegia la suavidad sobre la confrontación. Una tonalidad que recuerda al universo de los hermanos Farrelly, combinando humor y crítica.
Durante la entrevista, la actriz se distancia de una visión conflictiva del feminismo. «La discordia y la división no cambian las cosas», afirma. Aboga por un enfoque más inclusivo, donde los hombres también deberían liberarse de ciertas expectativas: ser eficientes, poderosos, infalibles. «Simplemente dejémoslos llorar», dice. A lo largo de este intercambio, la actriz esboza una visión más amplia: la de una sociedad donde cada uno podría deshacerse de los roles impuestos.




