Publicado el 28 de abril de 2026 a las 18:52
A dos días de su primer concierto en el Accor Arena, Amel Bent, quien reveló su secreto de régimen, rompe con las ideas preconcebidas sobre la vida de artista y describe un día a día exigente, mucho menos glamoroso de lo que se imaginaba en su infancia. Invitada en Europe 1, la cantante víctima de ataques racistas explica que el escenario sigue siendo algo poco común. Entre creación, promoción y comunicación, a menudo espera años antes de volver a una gira, lejos de sus sueños de la infancia.
Una pasión frenada por las realidades del trabajo
Conocida desde Nouvelle Star y luego convirtiéndose en una figura de The Voice, Amel Bent continúa hoy en día su gira por Francia. Sin embargo, recuerda que el trabajo no se reduce a los conciertos. Según ella, hay «una pequeña estafa», ya que la niña que soñaba con cantar frente a un público descubre que ese momento es minoritario. El día a día se basa principalmente en la escritura, el estudio, grabaciones y largos periodos de preparación. Por lo tanto, la imagen brillante a menudo asociada con la canción esconde un trabajo constante, a veces solitario, donde la rigurosidad cuenta tanto como el talento y la perseverancia.
La cantante también insiste en el ritmo particular de esta profesión. Las giras no se suceden constantemente y pueden estar separadas por varios meses, a veces más. «Yo sé que prácticamente espero tres años para poder volver a la carretera», confiesa. Entre dos series de conciertos, se multiplican las entrevistas, programas y la comunicación sobre sus proyectos. Incluso se describe a sí misma como una «comunicante». A pesar de estas limitaciones, su entusiasmo sigue intacto. Lo que más prefiere es el encuentro directo con el público, la energía del escenario y ese vínculo inmediato que da sentido a los esfuerzos realizados durante las largas fases de preparación artística.
Amel Bent determinada ante los prejuicios
Si Amel Bent habla con franqueza sobre la profesión, también menciona los obstáculos que enfrentan las mujeres en la industria musical. En una entrevista concedida a Télé Loisirs, denunció el edadismo, que coloca al lado del sexismo y las discriminaciones. Según ella, las artistas femeninas tienen menos libertad para envejecer o evolucionar. A los 30 años, algunos le dijeron que ya no tenía la edad para que su música fuera destacada en las plataformas. Un comentario brutal que muestra la presión constante sobre la imagen de las cantantes en este sector altamente competitivo. Sin embargo, la artista respondió con hechos. Con el álbum Vivante, alcanzó el primer lugar en las plataformas de escucha y desmintió esos juicios rápidos. «He demostrado que no tengo fecha de caducidad», afirma. Este éxito confirma su longevidad y su capacidad para renovarse. Madre de tres hijos, artista popular y siempre presente en el escenario, sigue avanzando sin ceder a los estereotipos. Su trayectoria ilustra una realidad simple: en la música, la perseverancia suele pesar más que la edad, y la pasión sigue siendo un motor decisivo para perdurar.
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